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sábado, 19 de julio de 2008

COSTURA

Uno no elige este lugar
lo elige la soledad,
a veces es la costumbre
de sabernos un poco roto.
Como para disimular un poquito
las costuras abiertas,
y fingir con un café en mano,
que todo, todavía aguanta.

 

Pero este lugar
sabe también evocar tu presencia,
con tu propio silencio a cuesta,
y tu rutina esa de esperar a la puerta.
Reconozco tu forma de mirar la calle,
la misma herida vieja,
la misma hebra suelta
que a mí se me escapa del alma.

 

Y esta mesa, que ya sabe tanto
de silencios y puntadas rotas,
nos mira.
Y puede que imagine,
qué tal si, de tantas hebras invisibles
que flotan entre tanto silencio,
nos atreviéramos al fin
a tomar una tuya, y una mía.
Y con la torpeza,
de casi sin saber cómo,
empezáramos a remendarnos.

 

Quizá a eso,
a ese nudo simple y compartido,
la gente que no está tan rota
se atreve a llamarlo esperanza.

En medio de la nada

Este es el fin de la historia que nunca tuvo un inicio.

Porque nos vimos desnudos y mientras abría mis brazos para descubrir mi pecho, tú te cubrías con mis prendas.
Y nos hundimos ahí en un juego continuo que terminábamos y volvíamos a empezar, mientras la piel y nuestras vestimentas se rasgaban ante nuestros ojos y nuestros rostros se empapaban de un resplandor que luego cristalizaba los sueños para que nuestras manos los rozaran e hicieran polvo.

Nuestras ropas se entregaron a las cenizas que luego solo teñían de negro nuestra fortuna.
Y ese fuego se alimento de nuestras emociones y fueron brazas que ardían hasta en nuestros huesos que temblaban de soledad, y buscamos la carne para luego extraviarnos para observarnos de lejos como un distante faro.

Nos alimentamos de nuestro llanto, nuestro fracaso, y nos huimos nos fugamos sin ni siquiera tocarnos, sin removernos los malditos escombros que forraban nuestros cimientos, a morir sofocados en nuestra propia miseria que cada uno de nosotros había ganado.
Sin perdernos ni encontrarnos, sin tenernos, sin nada.
Sin la sonrisa ni el llanto, solo ahí estampados como retratos inertes, como rocas en medio de la nada...