La noche ya cubria el manto completo,
y mientras solo, aguardaba tu llegada.
Sin saber si llegarías.
Pero llegastes, con un brillo intenso en tu piel,
vivos colores...
Y contemplandote, y sin saberlo,
habiamos iniciado una danza.
Y ahi ibamos los dos, haciendo la musica,
todo fluia sin pensarlo en un mismo compás,
en un instante, mientras te tomaba en mis brazos,
ya casi caida, y mis emociones ardiendo,
a ciegas busque tus labios,
los veia tan claramente.
Los alcanzé en un roce, y como envuelto en un fuego divino
mi alma ardía en tus labios de fuego...
Calcinastes mis emociones como brazas, que habían esperado tanto,
y ahora morir en tus labios, sería recompensa divina.
Asi perduro ese juego de roces,
hasta que asi como habías llegado,
te marchaste dejándome tendido,
aun aferrandome a ti ya sin tenerte,
en mi letardo.
Asi amanecería y tú me habrías dejado todo ello
solo como un sueño,
pero en mis manos aun tenia tu colores de la noche anterior,
de la noche donde danzamos juntos,
en mis labios aun habian vestigios de tu boca.
Y aparecistes nuevamente,
te sentí mucho mas cerca,
aunque ahora ni te rozara,
tus pensamientos los eschuchaba tan claro como tus palabras,
tú tambien me oias.
Pensastes en quererme, me mirastes y me querías, y tú sabías que de verdad te amaba.
Y asi como una nuve de humo,
fuistes desapareciendo, y en ese temor inmenso de perderte, fui abriendo lentamente mis ojos.
Y solo estaba la oscuridad de esa noche, y la soledad de siempre.
Y entre las oscuras cortinas de mi cuarto solo un leve reflejo de una luna encendida entraba por mi ventana, y asi aun con mi pecho ardiendo y la realidad sofocandolo, extingió la fantasía. Llevándote lejos en mi vigilia, en donde ya no pudiera alcanzarte jamás.
1 comentario:
Me llega Marcelo tiene poder este poema...
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